Editorial 77
Editorial 77
Quiero comenzar este texto celebrando un hito fundamental para la cultura de nuestra ciudad: el MALBA cumple 25 años. Fundación Medifé, felicita a todo su equipo por un cuarto de siglo de trabajo ininterrumpido, sosteniendo un espacio clave para el arte latinoamericano, el pensamiento crítico y el encuentro con la belleza.
Aprovechando ese aniversario, retomo otro tema sobre al que creo que merecemos dedicarle atención. El arte, en todas sus expresiones, justamente posee la rara facultad de suspender el vértigo cotidiano para formular las preguntas que la prisa suele acallar. Hoy, esa necesidad de hacer una pausa se vuelve apremiante frente a un fenómeno que está redefiniendo a diario el tejido de la vida contemporánea: la Inteligencia Artificial.
Lejos de ser únicamente una innovación técnica o un engranaje de eficiencia, la IA se ha configurado como un entorno, un ambiente: un filtro invisible que empieza a mediar nuestras decisiones, nuestros vínculos, la memoria colectiva y los modos en que creamos y consumimos cultura. Nos encontramos en un punto de inflexión donde la velocidad de adopción de estas herramientas sobrepasa con creces nuestra capacidad de elaborar sentido sobre sus efectos.
Ese desfasaje exige trascender los discursos bipolares que oscilan entre la fascinación ciega y el pánico apocalíptico. La tecnología no es una fuerza de la naturaleza ante la cual solo cabe la resignación; es una construcción histórica, social y política. Abordar la IA como un desafío a ser pensado implica interrogar los supuestos sobre los cuales se erige:
La subjetividad y el lenguaje: ¿Qué ocurre con la singularidad de la voz humana, la intuición y el error creador cuando delegamos la producción simbólica en modelos estadísticos de predicción?
La soberanía y el poder: ¿Quiénes diseñan los algoritmos, con qué sesgos se entrenan y cómo se distribuye la propiedad de los datos en un mapa geopolítico crecientemente concentrado?
El costo invisible: ¿De qué manera impacta esta infraestructura computacional en el ambiente y en los cuerpos que sostienen la economía digital?
Pensar la IA no es un ejercicio académico lejano; es una urgencia ética para defender la complejidad, el matiz y el pensamiento crítico frente a la lógica del resultado inmediato.
Para abrir esta conversación de forma abierta y colectiva, queremos invitarles al Festival Pausar la IA, que impulsamos en conjunto con el Goethe-Institut de Argentina y la Fundación Andreani los días 2, 3 y 4 de octubre en el Auditorio Amigos del Bellas Artes.
A lo largo de tres jornadas, nos proponemos interrumpir por un momento el automatismo técnico a través del diálogo entre la filosofía, la literatura, la geopolítica de los datos, la contundencia tecnológica de esa “caja negra” y la experimentación artística. Un espacio para recuperar la capacidad de asombro y hacernos las preguntas cruciales antes de asumir las respuestas por defecto.
Tenemos invitadas tres mujeres expertas: las alemanas Catrin Misselhorn y Mercedes Bunz y sumamos a la larga lista de especialistas argentinos a una de ellas que vive y trabaja en Brasil, Paula Sibilia. Creemos que será un gran encuentro, con muchísimas ideas e instancias para el debate.
Pronto compartiremos la agenda detallada de actividades. Por lo pronto, reserven esas fechas para encontrarnos.
Daniela Gutierrez
Gerenta General
Fundación Medifé
Quiero comenzar este texto celebrando un hito fundamental para la cultura de nuestra ciudad: el MALBA cumple 25 años. Fundación Medifé, felicita a todo su equipo por un cuarto de siglo de trabajo ininterrumpido, sosteniendo un espacio clave para el arte latinoamericano, el pensamiento crítico y el encuentro con la belleza.
Aprovechando ese aniversario, retomo otro tema sobre al que creo que merecemos dedicarle atención. El arte, en todas sus expresiones, justamente posee la rara facultad de suspender el vértigo cotidiano para formular las preguntas que la prisa suele acallar. Hoy, esa necesidad de hacer una pausa se vuelve apremiante frente a un fenómeno que está redefiniendo a diario el tejido de la vida contemporánea: la Inteligencia Artificial.
Lejos de ser únicamente una innovación técnica o un engranaje de eficiencia, la IA se ha configurado como un entorno, un ambiente: un filtro invisible que empieza a mediar nuestras decisiones, nuestros vínculos, la memoria colectiva y los modos en que creamos y consumimos cultura. Nos encontramos en un punto de inflexión donde la velocidad de adopción de estas herramientas sobrepasa con creces nuestra capacidad de elaborar sentido sobre sus efectos.
Ese desfasaje exige trascender los discursos bipolares que oscilan entre la fascinación ciega y el pánico apocalíptico. La tecnología no es una fuerza de la naturaleza ante la cual solo cabe la resignación; es una construcción histórica, social y política. Abordar la IA como un desafío a ser pensado implica interrogar los supuestos sobre los cuales se erige:
La subjetividad y el lenguaje: ¿Qué ocurre con la singularidad de la voz humana, la intuición y el error creador cuando delegamos la producción simbólica en modelos estadísticos de predicción?
La soberanía y el poder: ¿Quiénes diseñan los algoritmos, con qué sesgos se entrenan y cómo se distribuye la propiedad de los datos en un mapa geopolítico crecientemente concentrado?
El costo invisible: ¿De qué manera impacta esta infraestructura computacional en el ambiente y en los cuerpos que sostienen la economía digital?
Pensar la IA no es un ejercicio académico lejano; es una urgencia ética para defender la complejidad, el matiz y el pensamiento crítico frente a la lógica del resultado inmediato.
Para abrir esta conversación de forma abierta y colectiva, queremos invitarles al Festival Pausar la IA, que impulsamos en conjunto con el Goethe-Institut de Argentina y la Fundación Andreani los días 2, 3 y 4 de octubre en el Auditorio Amigos del Bellas Artes.
A lo largo de tres jornadas, nos proponemos interrumpir por un momento el automatismo técnico a través del diálogo entre la filosofía, la literatura, la geopolítica de los datos, la contundencia tecnológica de esa “caja negra” y la experimentación artística. Un espacio para recuperar la capacidad de asombro y hacernos las preguntas cruciales antes de asumir las respuestas por defecto.
Tenemos invitadas tres mujeres expertas: las alemanas Catrin Misselhorn y Mercedes Bunz y sumamos a la larga lista de especialistas argentinos a una de ellas que vive y trabaja en Brasil, Paula Sibilia. Creemos que será un gran encuentro, con muchísimas ideas e instancias para el debate.
Pronto compartiremos la agenda detallada de actividades. Por lo pronto, reserven esas fechas para encontrarnos.
Daniela Gutierrez
Gerenta General
Fundación Medifé



